Cuando el Yoga dejó el Asiento: La Revolución de las posturas no-sedentes en la historia del Yoga & el rol de Mayurasana
- 15 abr
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El Significado Original de Āsana
Para comprender la importancia de posturas físicas comunes en salas de Yoga actual, debemos primero desaprender nuestra definición moderna de yoga. Durante más de mil años, la palabra āsana no describía una secuencia de ejercicios, sino un estado de inmovilidad física.
Lingüísticamente, āsana deriva de la raíz sánscrita √ās, que significa "sentarse" o "permanecer". En los textos más antiguos, como el Pātañjalayogaśāstra (c. 325-425 d.C.), el propósito del āsana era puramente meditativo: proporcionar una base firme y cómoda para el control de la respiración (prāṇāyāma) y la meditación. Las listas de posturas en esta época eran breves y consistían exclusivamente en variantes de estar sentado, como la postura del loto (padmāsana) o la postura del héroe (vīrāsana).
EL PAVO REAL: El Momento en que el Yoga desafió la Gravedad
El gran cambio histórico ocurrió a finales del primer milenio. James Mallinson identifica a mayūrāsana (la postura del pavo real) como la primera postura no-sedente registrada en la literatura técnica del yoga. Su aparición marca el inicio de una transición donde el cuerpo deja de ser solo un soporte pasivo y se convierte en una herramienta activa de transformación energética.
El Origen Textual: El Vimānārcanākalpa
El registro más antiguo de mayūrāsana se encuentra en el Vimānārcanākalpa (c. siglo X), un manual de la tradición Vaikhānasa Vaiṣṇava centrado en rituales de templo. En este texto, la postura se describe en prosa y se clasifica curiosamente como una de las formas "más bajas" (kanyasa) dentro de su jerarquía original de nueve posturas.
Cita del Vimānārcanākalpa (Cap. 96):
"Fija las palmas en el suelo, coloca los codos a ambos lados del ombligo, eleva la cabeza y los pies, y permanece en el aire rígido como un bastón. Esa es la postura del pavo real".
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LA APARICIÓN DEL GALLO: Kukkuṭāsana y la Evolución Técnica
Poco después de la consolidación del Pavo Real, los textos comenzaron a integrar otras posturas de equilibrio sobre las manos. La Vasiṣṭhasaṃhitā (c. siglo XIII) es uno de los primeros textos de la tradición del haṭhayoga temprano en incluir la postura del gallo (kukkuṭāsana).
A diferencia del Pavo Real, que es una postura de equilibrio lineal, el Gallo nace de la complejidad de combinar el loto con la fuerza de los brazos.
Cita de la Vasiṣṭhasaṃhitā (1.78):
"En la postura del loto, desliza ambas manos entre las pantorrillas y los muslos, apóyalas en el suelo y eleva el cuerpo en el aire. Esta es la postura del gallo".
Esta técnica, junto a la del pavo real, fue posteriormente adoptada por la famosa Haṭhapradīpikā en el siglo XV, consolidándose como una postura fundamental para el despertar de la energía interna.
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PODERES MÍSTICOS Y TERAPÉUTICOS
La transición hacia posturas no-sedentes no fue solo estética; respondía a una nueva visión del cuerpo como un laboratorio alquímico. A medida que estas posturas se integraban en los manuales de yoga, sus beneficios evolucionaban de lo espiritual a lo físico-energético:
Purificación del Karma: En tratados tempranos como la Vasiṣṭhasaṃhitā, se afirmaba que mayūrāsana tenía el poder místico de "destruir todos los pecados".
Fuego Digestivo y Salud: Para el siglo XV, la Haṭhapradīpikā (1.31) le otorgó una fama terapéutica legendaria. Se decía que la postura avivaba tanto el fuego digestivo (jaṭharāgni) que el practicante podía digerir incluso el veneno (kālakūṭa) y curar enfermedades graves del bazo y el estómago.
Fortaleza Corporal: En textos posteriores como la Haṭhābhyāsapaddhati, el propósito principal de estas posturas se centró en cultivar la fuerza y la aptitud física (śārīra-dārḍhya) necesaria para las prácticas de purificación interna.
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LA EXPLOSIÓN DEL SIGLO XVII: De 15 a 112 Posturas
La investigación de Jason Birch sobre manuscritos inéditos revela que, a partir del siglo XVII, el interés por la variedad postural explotó de forma dramática. Mientras que la Haṭhapradīpikā clásica solo describía 15 posturas, textos como la Haṭharatnāvalī ya enumeraban seis variedades diferentes de mayūrāsana, incluyendo versiones laterales (pārśva), atadas (bandha) y de un solo pie (eka-pāda).
Este periodo también vio la aparición de manuscritos masivos como el Yogacintāmaṇi de Ujjain (1659 d.C.), que documenta hasta 118 āsanas, incorporando influencias de yoguis Vaisnavas como Mohanadāsa y Lakṣmaṇadāsa.
CONCLUSIÓN
La historia de mayūrāsana y kukkuṭāsana es la historia de cómo el yoga absorbió la fuerza física de los antiguos ascetas indios (tapasvins) para crear un sistema de salud y transformación que hoy practicamos en todo el mundo. Estas posturas fueron las pioneras que permitieron al yoga levantarse de su asiento meditativo y comenzar a explorar todo el potencial del movimiento humano.
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Referencias consultadas:
Birch, Jason. "The Proliferation of Āsana-s in Late-Medieval Yoga Texts".
Mallinson, James & Singleton, Mark. "Roots of Yoga". Penguin Classics.






















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